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¿Qué es La Estación Prohibida?



Te presento una forma diferente de invertir esos pocos minutos que, tal vez, se pierdan a lo largo del día, para leer algo más, diferente o no, original o no, de tu gusto o no; detente un instante y lee; quizás regreses.





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Y tú no llegas

No solía esperar mucho más; si algo era previsible consideraba inoportuna cualquier vacilación. Unos minutos más de la hora exacta pero nunca demasiados, entre cinco y diez, no más. La impuntualidad era una costumbre arraigada y de poco serviría queja alguna entre quienes, se presupone, un minuto más, un minuto menos, poca importancia tenían. Habiendo quedado a las doce en punto del mediodía, los once minutos de retraso le hacían presagiar lo peor. Pasó otro minuto y su corazón comenzó a acelerarse; observaba su reloj retrocediendo inconscientemente las manecillas, pero la obviedad era más fuerte que su deseo, habían pasado trece minutos y no llegaba. Cada segundo se le hacía eternamente largo, como si la manecilla subiera una cuesta cargando una maleta de piedras en cada mano, catorce minutos, a paso lento, apoyando las pocas fuerzas que le quedaban sobre sus maltrechas rodillas. Quince minutos ya; revisó la frecuencia de paso en el cartel por segunda vez: de ocho a diez minutos. Y decidió de nuevo tomar un taxi un día más.

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