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¿Qué es La Estación Prohibida?



Te presento una forma diferente de invertir esos pocos minutos que, tal vez, se pierdan a lo largo del día, para leer algo más, diferente o no, original o no, de tu gusto o no; detente un instante y lee; quizás regreses.





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Cego´slider

La ducha - pieza en un acto


[Decorado- muro de ladrillos con una ducha (teléfono) en la pared – Iluminación hogar de día – Un sillón antiguo de grandes brazos en medio y una ventana a un lado]
Ezequiel está sentado en el sofá vestido con pijama y batín rojo; mientras, Esther tiende la ropa con medio cuerpo afuera de la ventana.

[Sonido del tren]
Esther: ¿No te vas a duchar, papá?
Ezequiel: No hija, no tengo ganas.
Esther: Pero llevas ya tres semanas sin ducharte …
Ezequiel: No tengo ganas de morir.
Esther: … y además no sales nunca de casa … ¿cómo has dicho?
Ezequiel: Eso, que no tengo ganas de morir.
[Sonido del tren]
Esther: Entre el dichoso ruido del tren y tus tonterías me voy a volver loca.
Ezequiel: Te volverías aún más loca si fueras dentro del tren.
Esther: ¿Y qué tiene de malo ahora el tren?
Ezequiel: Nada, mientras sepas adónde te lleva.
Esther: ¡Hombre! No vas a tomar un tren sin saber adónde va, ¿no?
Ezequiel: No siempre se sabe
Esther: Pues se pregunta
Ezequiel: Y no siempre hay interventor, y si lo hay, quizá te mienta.
Esther: ¿Y por qué motivo ha de mentir?
Ezequiel: Porque él es uno de ellos.
Esther: ¿De ellos?, ¿y quiénes son ellos?
Ezequiel: Ellos, los de la ducha.
Esther: ¡Ya estamos otra vez con la ducha! Te van a salir piojos.
Ezequiel: Mejor, eso pretendo, así ellos quizá no se me acerquen.
Esther: ¿Quiénes?
Ezequiel: Los de la ducha; ya te lo he dicho.
Esther: Papá, por favor, no entiendo nada de lo que me dices. Anda, dúchate.
Ezequiel: ¿Quieres matarme tú también?
Esther: ¿Pero qué diablos estás diciendo?
Ezequiel: Estás con ellos; estás con ellos y ahora quieres matarme; no pudieron entonces y ahora te mandan a ti; ¿no es cierto? ¡Contesta!
Esther: ¿Pero quién me manda?, ¿qué dices?, ¿por qué iba yo a querer matarte? Papá, por favor …

[Se le echa de rodillas a las piernas y comienza a llorar].

Ezequiel: ¡Calla! ¿Y tienes el valor de preguntar por qué? Pues por lo mismo que mataron a tu madre, ¿o es que ya no lo recuerdas?
Esther: Papá, eso sucedió hace mucho; tienes que intentar superarlo. Anda, dúchate y olvida esas cosas.
Ezequiel: Tal vez más tarde.
Esther: Vamos, papá, dúchate.
Ezequiel: ¿Pero por qué insistes tanto?
Esther: Venga, dúchate y así salimos a dar un paseo por la plaza.
Ezequiel: Está bien hija, pero no tardemos en regresar; la estación me entristece.
Esther: Está bien; serán solo unos minutos.
Ezequiel: Anda, ayuda a levantarse a este pobre anciano. [Se levanta y se va hacia la ducha; con la mano en la pared y mirando al grifo]

Ezequiel:  [Pensando en voz alta] Ya no se mata del mismo modo.

[Sonido del tren]

FIN

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