Bienvenido a La Estación Prohibida

Síguenos en Facebook y Twitter o suscríbete al blog por correo

¿Qué es La Estación Prohibida?



Te presento una forma diferente de invertir esos pocos minutos que, tal vez, se pierdan a lo largo del día, para leer algo más, diferente o no, original o no, de tu gusto o no; detente un instante y lee; quizás regreses.





¡Gracias por la visita!

Cego´slider

Que no

Nunca habían compartido los platos. No entendían lo que significaba utilizar el mismo tenedor que había usado el otro, la misma pajita, beber del mismo vaso donde se marcan las huellas de los labios, del carmín. Andaban cogidos de la mano a todas horas, ejerciendo cada uno exactamente la misma presión que el día anterior, que hoy, que mañana, sin caricia, sin apretar cuando se siente o se teme, cuando se sufre o se está mintiendo. Los pies por debajo de la mesa jugaban a no tocarse, a no correr peligro alguno en el partido único de dos contra dos que se disputaba, asegurando el empate y el reparto equitativo de los puntos. Ninguno le cedía el paso o le aguantaba la puerta; pasaba uno y detrás el que por casualidad seguía a la espalda del otro, sin adelanto, sin reproche, mera inercia. La ropa de cama se reía en su absurdo; bien podía uno dormir con tan solo una sábana y el otro con manta y edredón, solo para significar su individualidad en el instante obvio de la unidad, una única habitación, una sola cama, y mientras colgaba de un lado una sábana gris y del otro una sábana blanca, una manta, un edredón, llorando la imagen en dos partes asimétricas, en dos maneras de sentir que se asemejaban tanto como el color del cielo reflejado en el mar. Un día cualquiera, tal vez mañana, se dijeron al mismo tiempo: –¿Y tú me quieres? –. Y respondieron al instante.

No hay comentarios:

Publicar un comentario