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¿Qué es La Estación Prohibida?



Te presento una forma diferente de invertir esos pocos minutos que, tal vez, se pierdan a lo largo del día, para leer algo más, diferente o no, original o no, de tu gusto o no; detente un instante y lee; quizás regreses.





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Cego´slider

Debajo del cuero cabelludo

Siempre sucumbía a la tentación; era previsible en todos sus actos y cualquier cebo que se empleara serviría para hacerlo caer de nuevo. Sentía una gran predilección por las rarezas, por lo atípico. Más allá del exotismo indígena o de los rasgos orientales, acostumbraba a sublimar todo aquello que no fuera corriente, que de inicio pudiera merecer el rechazo de todos los de su calaña. Él objetaba a todo improperio que pudiera lanzarse contra esos especímenes cuasi salvajes y pagaba cuantías escandalosas por unos ejemplares que algunos no habrían querido ni regalados. Le llamaban El Arca y bromeaban con que quería conservar dos miembros, macho y hembra, de cada etnia, por si llegaba el fin del mundo, como si fuera el encargado de repoblar el planeta por mandato divino. Cada vez que un temporal se acercaba, las tabernas se convertían en improvisados escenarios cómicos donde se podía escuchar todo tipo de gracias, ripios y hasta originales canciones sobre lo recomendable de comenzar a aparear a las mascotas del señor por si esa misma noche era la última en la Tierra. – ¡El diluvio! ¡Hagan llamar al señorito que el mundo se acaba! – gritaba uno. – ¡Y el Sol se volverá negro y la Luna roja! – contestaba otro, al tiempo que reían y reían entre los vasos llenos de vino. El señorito apenas había alcanzado unas cuatrocientas parejas étnicas de las más de ocho mil que existían, pero mientras, para no perder el tiempo, iba depositando sus pensamientos en frascos con agua y formol, etiquetando con extremo rigor el lugar de procedencia y edad de los especímenes. Y el cuchillo lenticular de trepanar empezaba a estar algo desafilado.

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