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¿Qué es La Estación Prohibida?



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Cego´slider

Cuando nos llueve

Le impedían hablar los espumajes de la boca, como si tal vez estuviera entrando en un estado catatónico, un éxtasis existencial, un ataque al alma por la rotunda verdad que acontecía ante sí. Había dejado de llover tras varias semanas de aceras mojadas y asfaltos concurridos, y apenas lograba despejar su mente de aquel instante en que la calle unió sus cuerpos bajo el paraguas; qué sensación tan incómoda al no atreverse a tomarla del brazo como habría hecho en cualquier otro momento e ir los dos pegados y tan ajenos; qué pánico a que pudiera escuchar su respiración agitada, a notar levemente cómo algo desconocido latía de aquel modo sin saber por qué. Desnudarse, mostrarse entero y sin la gruesa capa que lo alejaba de la verdad cuando, intentando que ella le leyera el pensamiento, la observaba entre el aire de la calle y la luz de las farolas. La situación había sobrepasado su capacidad de pensar, convirtiéndose en un ser inerte de palabra torpe y reflejo retardado; ni tan siquiera había hecho ademán de sostener él el paraguas. Aquella imagen se repetía una y otra vez, y en vez de intentar olvidarla se aferraba aún más fuerte a su recuerdo, soplando las neblinas, cuidando los detalles, cada uno, perfeccionando el recorrido con sonidos y aromas precisos, la misma luz, la lluvia exacta. Una semana ya y el instante permanecía intacto en su memoria. Tal vez cualquier día volvería a llover de nuevo, juntos los dos bajo el paraguas, entre las calles.

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