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¿Qué es La Estación Prohibida?



Te presento una forma diferente de invertir esos pocos minutos que, tal vez, se pierdan a lo largo del día, para leer algo más, diferente o no, original o no, de tu gusto o no; detente un instante y lee; quizás regreses.





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Cego´slider

Bellus

– Maestro, ¿y por qué mantenernos tan escépticos ante ella?
– Si os apreciáis a vosotros mismos, si os consideráis dignos de vivir lo que el destino os ha reservado, veréis de guardar cierta distancia y nunca mostraros tal cual vuestro espejo os refleja. Debéis leer entre líneas y dudar de su mensaje, pues siempre la observaréis sobre vosotros, quedando todos relegados a un escalón inferior dentro de la cruel balanza de lo efímero.
– Pero maestro, ¿no nos dijisteis que la admiráramos como única en su esencia?
– En efecto; sublimad sus encantos, asombraos de su poder y descubrid la caída humana que a sus pies acontece cada día en vuestras vidas, pues pocos son los hombres que no sucumben ante ella, pereciendo toda libertad antes concebida, sometiéndose al instante a su entera voluntad. Y pese a todo ello, nunca dejéis de admirarla.
– ¿Pues cómo nos sugerís que admiremos a aquella de la cual debemos mantenernos alejados?
– Presenciando su existencia, conociendo sus actos, sonriendo ante su mero haber en el mundo, mas nunca os enamoréis de ella. Eso queda reservado únicamente a los necios dispuestos a perderlo todo.
– ¿Se nos impide amar la Belleza entonces?
– Amad el Dinero, mas cuando lo tengáis, siempre desearéis mayor cantidad y nunca será suficiente; amad el Poder, mas cuando lo tengáis, siempre andaréis batallando en busca de un poder mayor sobre más personas; amad la Belleza, más cuando la tengáis, todo lo demás os parecerá desprovisto de hermosura alguna, incluido vos mismo y vuestra propia vida, y solo con la muerte alcanzaréis consuelo. Por vuestro bien nunca la améis, mas cuando notéis que el corazón se os acelera en su presencia y se os aflige en su ausencia, arrancaos los ojos y lanzadlos al fuego, antes de perecer por amar o no poder amar por haber perecido.

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