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¿Qué es La Estación Prohibida?



Te presento una forma diferente de invertir esos pocos minutos que, tal vez, se pierdan a lo largo del día, para leer algo más, diferente o no, original o no, de tu gusto o no; detente un instante y lee; quizás regreses.





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Cego´slider

Homarus gammarus

Me observaba fijamente; sus ojos delataban el odio atroz que sentía por mí. Escuché hace algún tiempo algo así como que "quien es capaz de odiarte de esa manera es que antes te ha amado del mismo modo", pero en sus ojos no quedaba rastro alguno de aquel sentimiento, tal vez la incredulidad ante aquella escena tan repulsiva que estaba a punto de suceder. Su piel era rígida y oscura, suave en la caricia y fría como el hielo, pero aquello solo era un caparazón para proteger su claro y blando interior, indefenso ante mi cuchillo. Sabía que si le soltaba vendría al instante a por mí; cualquier cubículo que albergara compasión alguna debía ser escindido de mi mente. La tradición caníbal de mi familia recogía en sus recetarios que la carne era más sabrosa si se cocinaba el cuerpo con vida; por contra, el placer de descuartizarlo poco a poco siempre me había seducido mucho más. Procedí al ritual. Separé la cabeza del cuerpo y la corté en dos; retorcí sus brazos hasta apartarlos del tronco, quedándome junto a la cola las cinco partes magníficas de la pieza. Solo era cuestión de tiempo. Un plato de arroz meloso con bogavante estaría esperando a ser devorado.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Aquí merecería un cumplido también. (Uno muy visceral por cierto)

Carlos Castillo dijo...

Jajaja. ¡Gracias de nuevo!

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