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¿Qué es La Estación Prohibida?



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Cego´slider

Todavía, aún más si cabe

Podríamos haber esperado a que el tiempo nos indicara las directrices que precisaba nuestro destino; sin embargo, precipitados como la gente joven que actúa vehemente ante el peligro, nos zambullimos en un pozo sin fondo y, cansados de mantenernos a flote, comenzamos a gritar desesperados pidiendo auxilio. El tiempo permanecía callado; al igual que lo había hecho antes de ceder ante el error no emitía ninguna señal de socorro, mientras los dos apenas aguantábamos el dolor en nuestro cuerpo. Pasadas unas horas los músculos de piernas y brazos empezaban a agarrotarse y nuestra capacidad de flotar quedaba en entredicho. Nos mirábamos aterrados entendiendo que aquello era el final de un largo viaje, un lugar común del que, aun conocido, nunca creímos poder ser protagonistas. Nos hallábamos en medio de la tempestad con las velas ajadas y el timón quebrado, esclavos del azar maldito de las olas y el capricho de los islotes que asomaban entre las aguas embravecidas. La tormenta rugía sobre nuestras cabezas y la oscuridad de la noche acentuaba el blanco de los ojos. Ambos intentamos hablarnos pero el viento se llevó nuestras palabras como se lleva las hojas caídas cuando el silencio llega. Solo nos quedaban nuestros ojos que a duras penas aguantaban abiertos. – Todo llega a su fin– pensé. Y pese a todo la luna no nos engañaba cuando, en medio del vacío, apareció como si nada.

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