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¿Qué es La Estación Prohibida?



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Cego´slider

Lo que escondías en la pared

recordando a Carles Pons (1955-1999)

Andaba buscando entre los huecos de las paredes, quebradas por el paso del tiempo, la humedad y los silencios, como si esperara encontrar algún tesoro o más bien un secreto escondido entre lo coloquial, lo mundano, una simple pared de ladrillo rojo que ocultaba, entre uno y otro, comunes huecos llenos de polvo. Los que le conocían le preguntaban a menudo que qué buscaba, qué pretendía hallar donde nadie escondería nada. Él, ajeno a los comentarios sobre su posible locura, se empeñaba en encontrar un trocito de algo que le devolviera la vida. La vieja tradición del lugar contaba que a comienzos del siglo XVI las mujeres solteras, quienes bajo pena de muerte tenían prohibido conversar con varones sin la presencia de sus padres, acostumbraban a esconder en los huecos de las paredes pequeñas cartas de amor sin firmar. El amado solo podía reconocer si era el destinatario y si era la joven deseada quien se lo escribía si conocía el meticuloso procedimiento de correspondencia. Cada agujero de la pared correspondía a una letra exacta del abecedario según su posición; en la línea horizontal se disponía la inicial del hombre y en la vertical la de la mujer; solo había que recorrer las dos líneas y hallar el agujero en que se unían para corroborar si su amor era correspondido. Pero a medida que el tiempo avanzaba y la costumbre se extendía las paredes de las calles más concurridas necesitaron de un mayor volumen de orificios, llegando a poner en serio peligro la propia salud que las casas que sujetaban. Pasados unos siglos el viejo del patio 64 seguía buscando en la paredes un minúsculo pedacito de papel, la inmensidad eterna de sentirse amado.

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